24 Mayo, 2017

Nunca fui a un parque de diversiones según Cuánta Rock

Nunca fui a un parque de diversiones según Cuánta Rock

Vía Sitio Web de Cuánta Rock
Foto de Brenda Carballo

Cuando la música habla por sí sola, no es necesario guiarse por las palabras. Esto sucede con Nunca fui a un parque de diversiones, una banda formada por barilochenses residentes actualmente en la ciudad de La Plata. Una vez más La Plata, ciudad pequeña pero inmensa en cuanto a cultura independiente. Nunca Fui a un Parque de Diversiones se mueve dentro de esa bella zona, pero, como todos, sin olvidar sus orígenes de la Patagonia.

El trío está formado por Josualonga en bajo, Manqueiro en guitarra y voz y Antuca en percusión y teclados y demás aportes electrónicos, que son una característica esencial en el sonido de la banda, que nos hace transportarnos a otro lugar -tal vez uno mucho mejor que en el que estamos- generando un ambiente, al cual nos adentran mediante melodías vocales atrapantes, candombe y sonidos experimentales.

Tal vez te suene a algo rarísimo la primera vez que escuches a la banda. Sin duda alguna, no hay nada parecido a Nunca fui a un parque de diversiones dentro de la escena local. Las letras son pegadizas y la música extravagante. Ésta es una banda totalmente visual, que genera imágenes mentales -¿paisajes tal vez?- tras darle play al reproductor. Esto tal vez tenga que ver con la fuerte impronta que el lugar de origen de los músicos provoca en su obra. “En un principio, tratamos de plasmar en la música todo eso que tiene Bariloche, de trasladarlo a sonidos”.

Nunca fui a un parque de diversiones tiene algunos registros de su arte. El primer material es Infantes, grabado en el año 2010 de manera autogestionada y casera, que está conformado por seis canciones. El primer tema del disco se llama como el nombre de la banda, funciona a modo de introducción y es seguido de cinco canciones casi completamente instrumentales, algo que no se repitió en las siguientes grabaciones. Jugando con la experimentación, samples y loops, estos son los primeros pasos -surgidos casi como un juego- de Nunca fui a un parque de diversiones, que en ese momento estaba formada por dos miembros nada más, Manque  y Antuca, que además son hermanos.

Campamento de tres días, un mini-ep siguiente al primer material de la banda, fue grabado íntegramente por los hermanos. Campamento de tres días está formado por tres hermosas canciones, una vez más plagadas de sonidos experimentales y combinaciones extrañas, algo que las hace perfectas. Dos de estas canciones, “Deus” y “Abrazos de río manso”, más tarde formarían parte de lo que sería el primer disco de la banda: Mover Canival, aunque en un formato un tanto diferente.

Josualonga enseña a ser amigos es el tercer material de la banda y, como su nombre lo sugiere, cuenta con la participación de Josualonga en bajo. Una vez más, se trata de un mini-ep formado por tres canciones.

Mover Canival es el primer LP de la banda y logra mostrar a Nunca fui a un parque de diversiones en su máxima expresión, con canciones más armadas, pulidas y que cuentan con mucha más producción. Al disco lo abre la canción “Deus”, ya escuchada en Campamento de tres días.

El álbum fue grabado en La Plata y en San Carlos de Bariloche y es, sin dudas, una obra de arte en todos sus aspectos. Incliso la tapa logra expresar lo mismo que la música de la banda: autogestión y arte, ya que la portada del disco es una imagen serigrafiada.

Entre los mejores temas del álbum se destacan “Abrazos de río manso”, “Chupetines violentas” y “Papa pelo largo”, pero sin duda alguna ninguna de las canciones tiene desperdicio y Cuánta Rock te recomienda que escuches Mover Canival de principio a fin, ya que si lográs despojarte un poco de la idea de la estructura de lo que es la música actual, podrás dejarte llevar por Nunca fui a un parque de diversiones y disfrutarla tanto como se merece ser disfrutada.

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